Turicervecero: el tour en la CDMX para los amantes de la cerveza artesanal

Como ya sabrás, la Ciudad de México cuenta con varios recorridos turísticos conocidos como “Turibus”. Hay un poco de todo, según lo que te interese: ruta centro histórico, sur, norte, ruta de palacios… y hasta existe un tour “turiluchas” donde además del recorrido te llevan directo a la Arena México a que presencies una típica lucha de “máscara contra cabellera”. En fin, es algo que para los turistas es un must-do y hay cientos de blogs que te contarán los detalles de estos tours normales.

Pero nosotros somos diferentes.

El Touribus Cervecero (o Turicervecero) es relativamente nuevo, lo empezaron a operar apenas a finales del año pasado (2016) y consiste en un recorrido por bares y algunas de las fabricas más importantes de cerveza artesanal de la Ciudad de México. Ni siquiera lo tienen oficialmente anunciado en la página de touribus o en el número de atención a clientes. Realmente tienes que preguntar por él.

Con tu boleto, que cuesta $380, te dan un vasote de cerveza en los 4 diferentes puntos del recorrido. El tour tiene una duración aproximada real de 5 horas (ellos te dicen que 4:30 pero entre el tráfico y el ambiente que agarras en cada lugar, se puede extender un poquito).

Puedes comprar los boletos en casi cualquier punto donde venden los boletos de los turibuses normales: Antara, Auditorio Nacional, Reforma 222, entre otros.

Sin embargo, el tour SIEMPRE sale de Reforma 222, actualmente los días jueves, viernes y sábado a las 18:30 horas -muy puntuales-.

El tour, en estos pocos meses de vida, se ha ido ajustando a la situación de las propias cervecerías, a la oferta y demanda de cada lugar. No en todas las épocas del año se visitan los mismos lugares, asi que, de entrada, puede que te toque visitar un punto diferente a lo que te voy a contar.

La ventaja de tomar el tour cervecero es que tienes oportunidad de visitar las FÁBRICAS de cerveza. No solo estás visitando bares, si no, tienes la oportunidad de probar la cerveza más fresca y preguntarle directamente a los maestros cerveceros cualquier duda que tengas. Son lugares que normalmente no están abiertos al público. Así que si alguien te pregunta “mch, ¿pa’ que quieres hacer eso? mejor agarramos un coche y vamos de bar en bar” le dices “pues quiero beber en plena línea de producción, cerveza más rica y más fresca”.

El recorrido comienza en Reforma 222 y toma Insurgentes hacia el norte, con el fin de llegar al monumento a la Revolución donde se encuentra el “gastropub” Crisanta.

Crisanta, échale ganas.

A pesar de que en el recorrido íbamos varios chilangos y uno que otro provinciano, ninguno conocía Crisanta.

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La fachada de Crisanta

Al principio parecía muy prometedor, ya que el lugar es grande y está bien decorado. Íbamos con todos los ánimos.

Viernes, chelas, turibus… ¿qué puede ir mal?

Entramos y nos dieron un vaso de cerveza servido a la mitad, de cerveza tipo “vienna” (no querian decir la marca, pero nosotros los borrachos dedujimos que era una triste cerveza Indio, ya que sabía muy débil y diluida).

Nos pasaron a todos al fondo, eramos un grupo pequeño para el recorrido (menos de 15 personas) y nos mostraron las instalaciones donde ELABORABAN cerveza. Lo digo en pasado porque, literal, ya no fabrican cerveza.

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Nos mostraron los ingredientes, el proceso, las diferentes maltas, respondieron todas nuestras dudas. Pero desgraciadamente no estaban fabricando cerveza. No tenían cerveza de la casa.

Era, en ese momento, un sencillo bar más que vendía lo que podías encontrar en cualquier otro bar de la Roma-Condesa. Lo malo de esto, es que si vas a un recorrido de cerveza artesanal, lo que quieres probar es la cerveza de la casa, la que hacen ahí – si se acaba, se puede comprender, pero en el momento en que quisimos comprar de otras marcas, digamos que tampoco tenían mucha variedad.

Después de la muy detallada y amable explicación del Sommelier Ismael (lo mejor del lugar), nos sentaron en una mesa reservada al grupo del tour. Los meseros se hicieron bolas y como de mala gana nos preguntaban lo que queríamos – “no tengo” era la respuesta más común, asi que al menos 3 personas con las que yo venía, decidieron no pedir nada hasta el siguiente lugar.

Algunos que tenían menos experiencia con la cerveza artesanal estaban muy confundidos porque nadie les había explicado los diferentes estilos, ellos solo veían en la carta los diferentes nombres y con el poder del “dedazo” pidieron cosas muy variadas que no fueron de su gusto.

Al final los meseros se querían quedar con el cambio de cada cuenta y se atrasó la salida un poco. Una experienciabastante incómoda para extranjeros.

Desgraciadamente puede que esto sea un ciclo vicioso: el personal quizás tenga prejuicios de que la gente del touribus no pide y nada más llega a beber de “a gratis”, no dejan propina y se van. Pero en algún punto lo tienen que resolver. Tienen que poner un poco más de atención al grupo del Turicervecero.

No estamos enojados con el lugar, esperemos que las personas que operan Crisanta no lo tomen como algo malo, simplemente nos da lástima, porque lo tienen todo, fácilmente pueden mejorar: tienen una excelente ubiación, un lugar amplio y bonito, la primer parada del tour, bastante personal y una propuesta suficientemente buena, pero desgraciadamente algo falla a la hora de la hora. Si tienen bastante gente en fin de semana tienen que saber que no es algo permanente, hay que dar un excelente servicio para poder competir con la creciente oferta de cerveza artesanal de la capital.

El día que Crisanta anuncie que volverá a hacer cerveza, ese día, quizás le de otra oportunidad, quizás vaya con amigos. Mientras tanto, cualquier otro bar alrededor del monumento a la Revolución que sirva Indio, Victoria o Bohemia es igual o mejor opción.

Cervecería Reforma, la más grande de la capital

Después de nuestra primera parada, el turibus tomó un rumbo hacia una parte del centro que nadie conocía. El toruibus se estacionó a una cuadra de nuestro segundo punto y caminamos hacia la fabrica de Cervecería Reforma, una de las más grandes de la Ciudad de México.

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La bienvenida fue muy cálida y empezaron mostrando un video muy bien producido. Contestaron algunas preguntas e inmediatamente después pasamos a lo bueno, el vaso de cerveza, a elegir de entre las 2 marcas de la casa: Templo Mayor y Magna Imperial, cada quien elegía de la que se le antojaba más. Nos pusieron en cada mesita unas papas y cacahuates de cortesía y en ese momento nos ganaron a todo el grupo. Pusieron música y el ambiente se puso muy relajado, intimo, divertido. Hicimos unas breves dinámicas para ganar más cerveza y todo mundo estaba encantado. Podías comprar más o incluso adquirir el famoso vaso diseñado por ellos que ganó un premio de diseño. Nosotros nos llevamos uno.

Cervecería Reforma sabe lo que hace: lo importante no solo es la cerveza, si no la experiencia. Por supuesto, que si la cerveza es una exquisita combinación café, chocolate y mezcal, la experiencia es increiblemente mejor.

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Cerveceria Reforma, gracias por permitirnos entrar.

En Cervecería Reforma aprendimos del proceso, nos enorgullecimos de que sea una marca 100% mexicana, nos divertimos, botaneamos, platicamos y no las pasamos muy bien. La gente se quería quedar más tiempo, pero teníamos otras 2 cervecerías por visitar.

La Crú Crú, buen ambiente.

No teníamos idea donde estabamos. El centro histórico de noche se vuelve muy confuso, más si tienes unas cuantas cervezas encima, pues uno literalmente se pierde. Dependes completamente del liderazgo del guía, su nombre era Salvador y con él caminamos en una colonia medio extraña, pasando por unos puestos de quesadillas y unos niños jugando futbol, hasta las instalaciones de la cervecería Crú Crú.

El lugar se ve más bonito en persona. Lamento no poder ofrecerles una mejor toma, ya estaba medio alcoholizada.

El lugar se ve más bonito en persona. La vibra es muy buena. Lamento no poder ofrecerles una mejor toma, ya estaba “entrada en copas”.

Yo ya había probado Crú Crú en algun bar de la Roma-Condesa o Satelite, no recuerdo exactamente donde, no recuerdo que fuera particularmente especial. Sabía bien. Sin embargo, al llegar, luego luego nos sirvieron un muy buen vaso, igual, a elegir de los diferentes estilos que fabrican.

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El ambiente de la Crú Crú es relajado, las instalaciones bien cuidadas y modernas, creativas, con un mural espectacular en medio. Una parte del grupo estuvimos bebiendo en una pequeña sala y el otro grupo estuvo platicando con los cerveceros. Hubo menos explicaciones, pero el momento fue perfecto. Se rompió el hielo del grupo y todos empezamos a platicar de donde veniamos, cuánto tiempo teníamos en la Ciudad de México y demás. La cerveza cumplió con su objetivo social.

Estabamos muy tranquilos tomando nuestra cerveza cuando el guía nos dice que ya es hora del último lugar. Nos despedimos de los cerveceros y de paso algunos se llevaron unas quesadillas del puesto de afuera. Incluidos los extranjeros.

D tap room, para cerrar bien.

Ya con el porcentaje de alcohol elevado en la sangre, el hielo roto y todavía mucha noche por delante, llegamos a este lugar ubicado en la colonia Roma llamado The Tap Room. El lugar es realmente un bar con una sección especial donde fabrican cerveza. Israel nos recibió con una muy buena historia de la cerveza y nos pasó al Business Room. Nos ofreció una de las mejores explicaciones de todos los otros lugares que habíamos visitado. Él, con mucha energía y paciencia, aguantó nuestro escándalo de borrachos y nos presentó una botella de la mejor cerveza del mundo: la Westvleteren, de Bélgica.

“¿La West qué?” – le preguntábamos, sin poder controlar nuestras cuerdas vocales.

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Una vez más, fue un lugar que sabe lo que hace: lo importante es la experiencia. Si no tienes los espectaculares tanques que tiene Cervecería Reforma, por supuesto que al menos puedes dar la mejor atención, calidez y trato a tus visitantes. Nos sentimos consentidos y apapachados por este lugar.

Algunos pidieron comida y la verdad se veía bastante bien.

El lugar está abierto al público, es ideal para ir de fin de semana con tus amigos. Es más normal pero la atención fue excelente y definitivamente es un lugar al que volveremos.

Todo el grupo seguimos bebiendo, bromeando, platicando, tomando fotos. Nosotros desgraciadamente tuvimos que irnos y dejar el tour en ese momento porque teníamos otros compromisos. Se supone que el tour te regresa a Reforma 222 y ahí acaba.

¿Veredicto?

  • Crisanta: No.
  • Cervecería Reforma: Sí. Excelente.
  • Crú Crú: Sí.
  • D Tap Room: Sí.

¿El tour en general, qué tal?

El tour es bueno, los $380 pesos invertidos valen totalmente la pena. En mi mente creí que esto iba a incluir al mismo tiempo un recorrido turistico más normal, es decir, pasar por lugares bonitos e icónicos de la capital. El único lugar así fue el monumento a la Revolución y lo demás fue muy “straight-forward”. A pesar de que estabamos en el Centro Histórico y pasamos por algunos de los edificios más importantes de Bucareli, esa explicación no estaba incluída. En el momento que estás en el autobus, solo hay música y la explicación cervecera del guía.

No esperes que las colonias donde se encuentran las fábricas sean bonitas. Durante tu recorrido vas a ver basura, grafitis y muchos puestos de tacos misteriosos, quizás unas cuantas personas de mal aspecto, pero no dejes que eso te desaliente, ya que el tour realmente vale la pena. Esto que menciono solo es un asunto que las autoridades de la capital tienen que resolver (y que espero que vaya mejorando poco a poco) pero que no depende realmente de Touribus.

La idea del tour es que disfrutes la cerveza artesanal y de la buena compañía. Es uno de los pocos touribuses que operan muy de noche y por lo tanto es una muy buena opción para divertirse y conocer a otros amantes de la cerveza.

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No subestimes este último punto: en mi grupo iba un jalicience fabricante de cerveza, un chileno visitandonos por trabajo, un español, un grupo de chicas del norte y varios chilangos buscando diversión. Las platicas fueron muy amenas.

De verdad, los que fuimos al tour agradecemos mucho el esfuerzo que hicieron todos los lugares por mostrar lo mejor que tienen. La mayoría nos fuimos satisfechos y felices (el alcohol ayuda), pero espero que estos lugares no olviden lo impotante que es la experiencia: una buena atención dice mucho del lugar. Atender de buena gana es indispensable. No somos otro grupo de chavos que van a echar relajo (nada más), somos amantes de la cerveza, que pagamos por un tour donde buscamos que muestren  y representen lo mejor de la industria cervecera de la capital.

Los que entendieron este importante punto nos convirtieron, a este pequeño grupo de personas, en sus mejores promotores.

Todas esas personas, al terminar este fin de semana, tendrán algo que contar respecto a este tour, y todos los que amamos la cerveza esperamos que sea algo bueno y positivo que permita que este tour funcione muchos años más.

¿Cuándo vienes a la Ciudad de México? ¿te gustaría tomar este tour? ¿qué estilo de cerveza es tu favorito? 😉 recomiéndanos chelas en los comentarios.

 

 

2 Comments

  1. Sin duda tu comentario sobre Crisanta fue lo mejor. Ismael es el mejor <3, ojalá te lean y atiendan los problemas que todos vemos pero poco quieren entender.
    Espero tus lectores le den una oportunidad a crisanta por quienes intentan sea un buen lugar a pesar de no tener las mejores condiciones (empezando por la carta completa), créeme que hay personas que día a día se esfuerzan para que el lugar de lo mejor de sí con lo que hay. Te recomiendo ampliamente lo nuevo de cervezas que tienen: Jarana, opción xochimilca en crecimiento con excelentes cervezas, a lo mismo que Concordia con una hidromiel exquisita y unas etiquetas perfectamente bien diseñadas.

  2. Ya me convenciste, voy a ir la prox semana.

    Se me antojaron las de Reforma.

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