Probamos el dichoso tuétano

Advertencia: Post no apto para veganos.

Los míticos y famosos tuétanos de la Ciudad de México, algo que no estaba en mis planes probar.

Cualquiera que haya nacido con suficiente “barrio” ya habrá probado el tuétano y seguramente hasta se lo saborea. No es mi caso. Nací con poquito barrio y no comía esa cosa… pero ¡oh sorpresa! durante 2017 y 2018, ha sido un platillo super “de moda”, un “manjar internacional”, en medio de la conversación con varios amigos y conocidos, me decían “oye, y ¿ya probaste el tuétano?” y pues uno tiene que sucumbir a la presión social en algún punto, YOLO.

Todo para llegar al punto donde hasta hay escasez de tuétano. Hay demanda, pero no hay tantos animalitos, por lo que se está volviendo en un manjar caro, apto para nosotros los millenials foodie que no tenemos nada que hacer con nuestras vidas.

¿Qué es el tuétano? simplemente es la parte del centro en el hueso de un animal, lo más seguro es que en un restaurante te den tuétano de ternera. Cualquiera con “barrio” seguramente alguna vez probó algún caldo con médula, lo cual es algo bastante similar.

Estudié laboratorio clínico, estudié las formación de células y su química, y sí, el tuétano si tiene su valor nutricional único – en el centro del hueso de un animal existen sustancias que no existen en ninguna otra parte de la anatomía del mismo. Se concentran aminoácidos esenciales, colágeno y hasta células madre (osea un cóctel ideal para la piel).

¿Dónde comes Tuétano en la CDMX?

No sabía si me iba a gustar el sábor. Nunca lo busqué abiertamente. Escuché de los famosos esquites con tuétano que venden en Polanco en la calle de Moliere y los que venden en la Del Valle. Escuché y vi las filas de varios metros de largo por probar los dichosos esquites, nunca me atreví, pues en una moda similar, en mi rancho se habían puesto de moda los tostitos con “cueritos” lo cual también es de esas cosas que simplemente digo “fuck no”.

Hasta que tuve una visita de provincia y me insistió que fueramos a probar los famosos tuétanos. No tenía idea a donde ir, me guié, como todos, en posts de otros blogs.

Terminé en Fonda la Mayora – solo para darme cuenta que no sirven el tuétano con el huesito, ellos venden “sopes de tuétano” asi que decidimos comer normal ahí y seguir nuestra búsqueda por los tuétanos. Dejamos un huequito para la cena. Bendita sea la búsqueda del tuétano porque me guió a esta exquisita fonda con comida mexicana. Todo lo que probamos fue riquisimo y estoy segura que volveré.

El tuétano con todo y hueso era parte de nuestro requisito… es parte de la experiencia. Queríamos tener la oportunidad de chupar el hueso como animales. Nasty. Succionar la sustancia del centro del hueso, como debe ser. Si te vas a taquear tuétano o lo vas a comer en sopes, mejor come otra cosa. Sabemos que comer coco rayado no es lo mismo que comerte un coco entero, hay que vivir la experiencia completa. No iba a consumir grasa de “a gratis”, yo quería raspar el hueso y todo. Si ya estamos en eso pues lo hacemos bien ¿no?

Vi varias opciones. Leí que en la Mansión ya venden Tuétano, aunque me sonó a que nos iba a salir muy cara la cuenta.

Terminamos en un lugar en la colonia Roma Norte, llamado Bowie – con su slogan “cocina de humo”, se encuentra en la calle de Córdoba, número 113. Su especialidad es humear las cosas al carbón, para que todo quede con un sabor extra exquisito.

Sí, aquí sí había tuétano con todo y el “huesito”. Ahumado, servido con unos poquitos esquites y un poquito de cilantro y rábano. Simplemente pedimos eso, un guacamole ahumado (otra experiencia interesante) y unos cocteles de mezcal (yummy).

¿Cómo se ve el tuétano?

Cualquiera que sea del norte del país sabe como se ve y huele una “carnita asada” en tu casa, ya que ya todos comieron, es decir, al final huele a grasa fría y reseca, hay huesos de animales resecos en los platos y algo de grasa embarrada por todas partes. No muy agradable.

Al ver el platillo, me recordó a eso por un segundo, luego noté que el centro del hueso tenía un color negrusco (probablemente por el ahumado) y mi primer pensamiento fue “iuk, wacala”.

Pero no hay que juzgar a un libro por su tapa.

Aquí, una foto no apta para veganos:

¿A qué sabe el tuétano?

Para mi sorpresa, no tiene un sabor fuerte. El tuétano sabe bastante suavecito, nunca sabe a nada raro – creo que sabe más raro comer el alga del sushi – me recordó mucho al sabor ahumado de comer unas costillitas de res al carbón, es decir, le salía bastante bien el sabor al ahumado. No olía fuerte, pero sí me impresionó el tamaño de los huesos que nos dieron. Sí, tenía un sabor muy sútil, sí, ligeramente como de nuez y un poquito a limón también, pero realmente no sabía a nada fuerte en específico. Después del primer bocado, se me quitó el asco y tabú imaginario que traía y le entré con confianza.

El tuétano después de todo es grasa, por alguna razón en mi mente creí que iba a ser algo similar como a comer pancita (menudo), que iba a ser viscoso y “cartílagoso” (el cuals sí me gusta, pero no lo comería fuera de un caldo caliente), pero no, simplemente es como comer una gelatina muy suave (consistencia proporcionada por el colágeno). La cantidad que viene en cada hueso es poca, así que realmente esta dificil que te “asquees” de unas cuantas probadas, osea, me refiero a que, ¡VA, INTÉNTALO! AUNQUE LE TENGAS MIEDO ;D.

El tuétano se deshace en tu boca solito, no necesitas ni morderlo ni hacer nada raro, pero tampoco es como beberse grasa o manteca, simplemente te deja un sabor “rico”, muy suave. No sabe a grasa realmente.

La conclusión de mi visita fué que le gustó y sí los volvería a comer.

A mi también me gustaron pero no fue nada del otro mundo, la verdad, me saborearía más unas costillitas asadas. No creo hacerme fan de los esquites con tuétano.

En cuanto al guacamole ahumado, ese se lo pueden saltar, no tenía nada en especial. Te lo sirven en un molcajete ahumado acompañado de chucharron y ya, pero no le noté ningún sabor en especial, sería forzado de mi parte decir que sí.

 

La cuenta estuvo bastante inflada, pero gracias a las bebidas.

Esos cocteles de mezcal como los de Bowie los he probado en Ciudad Satélite por menos de 60 pesos, igual de ricos, con mezcal bueno y sal de gusano, así que Bowie, si fuera por las bebidas solamente, no volvería a ti. Ser gourmet no significa cobrar caro.

La atención del lugar en general fue bastante buena y la pasamos bien, fue un ambiente tranquilo y familiar en el que pudimos platicar un buen rato y pasarla bien. Por supuesto, además de los tuétanos, en Bowie venden muchas otras cosas exquisitas, cortes finos ahumados los cuales se que valen mucho la pena, así que sí, probablemente regresaré al lugar.

¿Ya probaste el tuétano?, ¿qué otros lugares en la  CDMX recomiendas para comer tuétano? ¡deja tu comentario!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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